Bienvenidos a Tubas y tubos, el programa, el podcast en el que hablamos de la tuba, el bombardino y los instrumentos de viento metal, pero también, un podcast dedicado a reflexionar sobre los retos de la educación musical en el siglo XXI y todo lo que tiene que ver con el emprendimiento de nuestro sector.
Hoy, episodio 355 del jueves 14 de noviembre de 2024, en el que voy a reflexionar sobre una frase que se da bastante en el mundo de la música clásica y que seguro que la has escuchado alguna que otra vez… se trata: es buen profe pero no toca tan bien….
Pero antes, y como siempre, quiero recordaros que en davidtuba.com puedes acceder a 32 cursos con más de 320 lecciones para aprender a tocar la tuba, el bombardino y otros instrumentos de viento metal, así como formaciones más transversales como emprendimiento, productividad o cómo superar el miedo escénico.
355. Es buen profe pero…
Vamos a adentrarnos en el tema de hoy que no te voy a negar que llevaba tiempo rondándome la cabeza.
En el mundo de la música clásica existe una tendencia inquietante: se mide la valía de una persona casi exclusivamente por su destreza técnica y habilidad interpretativa.
Parece que, en nuestro ámbito, si tocas muy bien eres elogiado, pero si tu nivel interpretativo es “modesto”, se menosprecia todo lo demás que puedas aportar.
Da igual que seas un docente entregado, un director comprometido con su centro o un gestor cultural que trabaja por la comunidad.
Porque estas personas olvidan que el PERO, se conoce como el borrador universal… borra todo lo que se ha dicho antes de él…. por lo tanto… si tu dices… es buen profe pero….el que escucha ha recibido…buff… malo…no toca nada bien, por lo que en el fondo….ni sabrá dar clase…
Y como veis, la vara de medir parece ser siempre la misma: o eres de los “elegidos” por tu técnica y música o te consideran “del montón”.
Y yo me pregunto ¿tiene sentido aplicar este criterio único? ¿Por qué medir a un docente solo en función de su nivel como instrumentista?,
Para mí, esto es un error profundo.
Es evidente que enseñar y tocar bien son habilidades distintas. Sin embargo, en nuestro sector se tiende a simplificar en exceso, queriendo medir a todos por una única vara: La de tocar…. pero esta única visión subestima el impacto y las cualidades de aquellos que eligen dedicar su carrera a la enseñanza o la gestión.
Muchos docentes de conservatorios y escuelas de música dedican sus vidas a formar y motivar a jóvenes músicos, transmitiendo no solo conocimientos técnicos, sino también valores y habilidades clave para el desarrollo personal y artístico de sus alumnos.
Estos profesores crean ambientes de aprendizaje enriquecedores, adaptan estrategias pedagógicas y se preocupan genuinamente por el crecimiento integral de cada estudiante.
Por ello, valorar su trabajo únicamente por su habilidad instrumental no solo es injusto, sino simplista; su éxito como docentes depende de su capacidad para inspirar y conectar, no de su virtuosismo en el escenario, y ojo, no defiendo que no se esté activo con el instrumento, ya que ser un ejemplo para nuestros alumnos es muy pedagógico, pero sin duda, no debemos aplicar ese baremo para todo…
Pero aquí hay un problema que describe perfectamente Daniel Kahneman en su libro *Pensar rápido, pensar despacio*, al cerebro humano le encantan los extremos, los “blancos y negros” de cada situación, lo cual facilita emitir juicios estos simplistas de todo o nada….
Pero lo cierto es que la realidad está llena de matices, y en este caso, los “grises” son indispensables. Un buen profesor que transmite pasión y conocimiento debería ser juzgado por su labor docente, pues es en lo que invierte la mayor parte de su tiempo y esfuerzo.
La música es un campo que exige no solo pasión, sino una diversidad de talentos y vocaciones. Valorar únicamente la destreza interpretativa limita enormemente nuestra percepción y nos priva de reconocer la contribución de aquellos que, aunque no sean solistas, enriquecen la música desde otros ámbitos esenciales para su continuidad.
Docentes, gestores y líderes culturales que apoyan a generaciones de músicos y organizan eventos, contribuyendo a nuestro patrimonio musical, merecen un reconocimiento justo y equilibrado.
Y es lo que pretendo con este episodio, invitar a reflexionar sobre la amplitud y diversidad del trabajo en la música clásica y a reconocer que la excelencia se expresa de múltiples maneras.
Valoremos a cada profesional en su justa medida, sin reducir su valía al ámbito instrumental, y construyamos así una comunidad musical inclusiva, que valore a cada uno de sus miembros por lo que realmente aporta.
Esto es todo, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en itunes, vuestros me gusta y comentarios en iVoox, youtube y spotify, gracias por suscribiros a los cursos para hacer este podcast sostenible, y en resumen, muchas gracias por todo vuestro apoyo, ya que si él, esto no sería posible.
Como siempre, nos escuchamos el próximo jueves a las 8 y 8