365. Micro práctica musical: Optimiza tu aprendizaje

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365. Micro práctica musical: Optimiza tu aprendizaje
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Bienvenidos a Tubas y tubos, el programa, el podcast en el que hablamos de la tuba, el bombardino y los instrumentos de viento metal, pero también, un podcast dedicado a reflexionar sobre los retos de la educación musical en el siglo XXI y todo lo que tiene que ver con el emprendimiento de nuestro sector.  

Hoy, episodio 365 del jueves 5 de febrero de 2025, donde hablaremos de una técnica de estudio que puede cambiar por completo la forma en que aprendemos un instrumento: la micro práctica. Si eres estudiante de enseñanzas elementales, profesionales, o si eres profesor en un conservatorio, ¡este tema te interesa!

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¿Qué es la micro práctica?

La micro práctica consiste en estudiar tu instrumento en sesiones muy cortas (de 3 a 10 minutos), pero repartidas a lo largo del día. 

La idea es que, en lugar de ponerte a practicar durante horas seguidas hasta quedar agotado, divides ese tiempo en pequeñas “micro dosis” de estudio con el instrumento.

Piensa en ello como cuando tienes que beber agua a lo largo del día: no te tomas tres litros de golpe a las 8 de la mañana, ¿verdad? Lo normal es ir bebiendo pequeños vasos según lo necesitas. Con la música pasa algo similar: un poquito varias veces puede ser más efectivo que mucho tiempo de una sola sentada.

Por supuesto, y aquí hago un aviso, esta propuesta de realizar micro sesiones de práctica no significa que no sea necesario realizar sesiones más largas de entre 30 y 45 minutos, por supuesto que lo son.

Lo que quiero transmitir es que esta estrategia puede ser muy poderosa como complemento a las sesiones más largas, sobre todo en aquellas épocas en los que el alumnado está más agobiado, como por ejemplo exámenes en el colegio, instituto y universidad, porque es mucho mejor que un día solo se estudien 20 minutos repartidos en varias sesiones que no estudiar nada.


¿Por qué funciona?

  1. Concentración al máximo:
    En esos pocos minutos, nuestra mente está súper enfocada. No nos da tiempo a distraernos, así que cada minuto rinde más.
  2. Menos fatiga y más frescura:
    Practicar durante periodos cortos significa que no nos cansamos tanto a nivel físico ni mental. Así, cuando retomamos, volvemos frescos y preparados.
  3. Mejor memoria:
    Al repetir en distintos momentos del día, estamos “recordando” la información varias veces. Nuestro cerebro retiene mejor lo que se repite de forma espaciada.
  4. Más motivación:
    Es más fácil pensar “voy a trabajar 5 minutos esta escala difícil” que “tengo que estar 2 horas practicando sin parar”. ¡Suena menos pesado!

Ejemplos

Para que te hagas una idea de cómo aplicar la micro práctica, aquí tienes algunos ejemplos:

  • Antes de desayunar (5 minutos):
    Toca un ejercicio de calentamiento suave. Si tocas el piano, pueden ser escalas lentas y con buena postura. Si eres violinista, quizá un pequeño repaso de afinación en la primera posición. Si tocas un instrumento de viento metal, realizamos 5 minutos de free buzzing o boquilla.
  • Al mediodía (5 o 10 minutos):
    Elige un pasaje que te cueste un poco más en tu pieza o estudio. Practícalo muy despacio y ve incrementando ligeramente la velocidad, o trabajalo en diferentes patrones rítmicos. Cuando termine el tiempo, para.
  • Después de la merienda (5 minutos):
    Revisa la parte que has trabajado al mediodía, ahora con un poco más de fluidez. Si has avanzado, anota tus logros; si todavía hay fallos, marca dónde están para volver a ello en la siguiente micro sesión.
  • Noche (otros 5 minutos):
    Un repaso general de lo que has tocado en el día. No se trata de perfeccionarlo todo, sino de reforzar lo aprendido antes de dormir.

Al final, habrás acumulado 20-30 minutos de práctica, repartidos en distintos momentos. Esa repetición constante hace maravillas con tu cerebro y tus músculos.


Consejos para sacarle el máximo provecho a las micro sesiones de práctica.

  1. Ponte mini objetivos claros:
    Por ejemplo, “voy a mejorar la digitación de la mano izquierda en este compás” o “voy a fijarme en la respiración de esta frase”. Al tener un objetivo muy específico, concentras tu energía en algo concreto y evitas perder tiempo.
  2. Usa un temporizador:
    Ajusta el tiempo de 3, 5 o 10 minutos y enfócate al 100% durante ese ratito. Cuando suene la alarma, para. Te sorprenderá lo mucho que se puede hacer en un tiempo tan corto.
  3. Combina técnica y repertorio:
    En una micro sesión puedes trabajar un ejercicio técnico (escala, arpegio) y en otra, el trozo de la obra que más te cueste. Así vas avanzando en ambas áreas casi sin darte cuenta.
  4. Escucha tu cuerpo:
    Si notas tensión, revisa tu postura. La ventaja de las sesiones cortas es que apenas te da tiempo a cansarte, así que deberías sentirte bien al terminar cada bloque. Si no es así, ajústalo.
  5. Habla con tu profesor:
    Cuéntale tus planes de hacer micro práctica y pregúntale qué fragmentos son los ideales para trabajar de este modo. Él o ella puede guiarte en la selección de pasajes y ejercicios adecuados.

Útil para los docentes

Como docentes, podemos recomendar esta técnica a nuestros alumnos, especialmente a aquellos que se agobian con la idea de practicar durante horas. Enseñarles a organizar esas micro sesiones y a plantearse objetivos concretos puede ayudarles a mantener la motivación y a optimizar el aprendizaje.

También se puede combinar la micro práctica con un cuaderno de seguimiento, donde cada estudiante anote en qué momento practicó, qué trabajó y cómo se sintió. Esto no sólo les ayuda a ser más conscientes de su propio avance, sino que también facilita la comunicación con el profesor.


Reflexión final

La micro práctica no significa practicar menos, sino practicar de forma más inteligente y organizada. 

Gracias a ella, le damos un respiro tanto a la mente como al cuerpo, fomentando un progreso continuo y evitando la temida fatiga del estudio tradicional.

Así que si te resulta complicado encontrar un bloque de tiempo grande para tocar tu instrumento, o si te sientes sobrepasado con el estudio, prueba a cortar ese “gran pastel” de práctica en trozos pequeños. ¡Verás cómo cada pedacito sabe mejor y te deja con ganas de más!

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Como siempre, nos escuchamos el próximo jueves a las 8 y 8

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