Me encanta mi trabajo.
Y no lo digo como una frase hecha ni como una forma de quedar bien, sino porque cada vez que termina el verano y se acerca el inicio de un nuevo curso vuelvo a sentir ganas de regresar al conservatorio, reencontrarme con mis alumnos, entrar en el aula y empezar otra vez ese proceso tan bonito de ayudarles a crecer tanto con el instrumento como en la vida.
Y creo que poder sentir esto después de tantos años dedicándome a la docencia, este año se cumplen 20, es una señal muy clara de que estoy exactamente donde quiero estar.
Bienvenidos a Tubas y Tubos, el podcast en el que hablamos de la tuba, el bombardino y los instrumentos de viento metal, pero también un espacio para reflexionar sobre educación musical, desarrollo profesional y todos esos temas que afectan a nuestra vida como músicos.
Hoy, episodio 435 del jueves 10 de septiembre de 2026, en el que quiero compartir una reflexión bastante personal aprovechando que estamos arrancando un nuevo curso: por qué disfruto tanto dando clase, por qué sigo teniendo ganas de volver al conservatorio y qué importancia tiene encontrar un trabajo que esté conectado con aquello que realmente nos gusta hacer.
Pero antes de comenzar, recuerda que en davidtuba.com tienes disponibles todos mis cursos y formaciones para seguir aprendiendo y mejorando con la tuba, el bombardino y los instrumentos de viento metal.
Y ahora sí…
Me encanta mi trabajo.
Y digo esto precisamente ahora que estamos comenzando un nuevo curso académico.
Aquí, en Castilla y León, todavía quedan algunas semanas para que comiencen oficialmente las clases en el conservatorio, pero reconozco que yo ya tenía ganas de volver.
De volver al conservatorio, ver a mis alumnos.
De hablar de música, de sonido, de respiración, de boquilla, de repertorio…
En definitiva, de volver a dar clase de tuba y bombardino.
Y precisamente sobre esto quiero reflexionar hoy.
Porque creo que tener ganas de volver al trabajo después de las vacaciones dice muchas cosas.
Antes de entrar en el tema quiero contaros algo que estoy haciendo estos días.
Aunque las clases todavía no han comenzado oficialmente, desde la semana pasada estoy quedando con algunos de mis alumnos para realizar pequeñas sesiones colectivas de técnica.
Nada especialmente complejo.
Nos juntamos, hacemos un poco de respiración, boquilla, sonido, flexibilidad, escalas…
El objetivo principal es sencillamente volver a poner en marcha la maquinaria.
Porque durante el verano es completamente normal que muchos estudiantes reduzcan muchísimo su práctica con el instrumento o incluso estén varias semanas sin tocar.
Y no pasa absolutamente nada.
Yo mismo llevo muchos años haciendo un parón importante durante el verano.
Pero estas sesiones tienen también otro objetivo que para mí es casi igual de importante.
Hacer piña.
Volver a encontrarnos. Hablar. Reírnos. Tocar juntos.
Y es que soy de los que piensan que empezar a recuperar esa dinámica de estudio del instrumento es muy importante ya que va ser la que han de mantener ellos durante todo el curso.
Y la acogida está siendo muy buena por parte de mis alumnos…
Pero no quiero profundizar demasiado en esto porque seguramente dará para otro episodio.
Lo que realmente me interesa hoy es la sensación que tengo cada año cuando se acerca septiembre.
Y es que…tengo ganas de volver al conservatorio.